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| El amor de mis hijos ayudando a sostenerme |
De verdad que la soledad es muy mala consejera, caer en depresion aunque sea leve, sentir que hay un vacio en el corazon, que algo espiritual hace falta en la vida, que necesitaba compañia, me sentia abandonada, mi autoestima descendio de nivel al grado de provocar que mis defensas bajaran y me hicieran enfermar.
Sufri de dolor de cabeza a diario, me resfriaba constantemente y decidi ver al doctor, el me conocia desde que yo tenia doce años de edad, me receto unas pastillas, y me dijo, mira Maria en algun lugar de este planeta se encuentra tu verdadero amor, llegara cuando deba venir, trata de mantenerte menos estresada, y sonrie a la vida, se fuerte no te queda de otra.
De alguna manera me resigne o me acostumbre a esa sensacion de malestar tanto del alma, como fisicamente, mi enfermedad era sicosomatica y me costaba trabajo continuar mi camino, por un viaje por la vida en donde no encontraba el amor, que tanta falta me hacia, tampoco encontraba mi lugar, ni al hombre con quien compartir el dia a dia.
Una mañana mi hermana y yo andabamos en el mercado comprando frutas, verduras para la comida, y nos encontramos a un primo y un amigo de la infancia, nos saludamos platicamos un momento y quedamos de vernos en una reunion familiar que proximamente tendriamos.
El dia de la fiesta llego, entre la comida, la musica, los invitados, la bebida y todo el ambiente mi amigo de la infancia me dijo que le daba mucho gusto volver a verme y saber que no era casada, que el no habia perdido la esperanza que yo lo tomara en cuenta.
Pense, no era la primera vez que el me declaraba su deseo de tener una relacion conmigo, para esta ocacion era la cuarta vez que me proponia andar con el, la primera vez cuando yo tenia 11 años, que por supuesto era un juego para los dos, luego cuando cumpli 15 años, era solo un pequeño noviazgo de poco tiempo sin tomarnos en serio, despues 19, y en esa ocacion el salio corriendo, entonces no me importo volver a verlo, y ahora a mis veintitantos años.
Era persistente, la diferencia es que ya no eramos unos chicos adolecentes ahora eramos dos adultos, y yo no estaba para juegos, el habia fracasado con su matrimonio vivia con su hijo de casi tres años de edad, y considere que quiza habia madurado.
No fue la unica vez que lo vi, pues procuro seguirme, y aparecer muy seguido en las reuniones familiares, pues para su suerte estabamos en los meses de festividades desde septiembre y terminan el dia de año nuevo.
Por eso escribo al principio de este capitulo, la soledad es muy mala consejera, tanta su insistencia, no se, en que momento lo acepte, no habia fuegos artificiales explotando en el cielo, ni musica angelical acompañando nuestras platicas, no habia la ilusion de verlo ni la alegria de mi corazon se manifestaba en cada latido.
No habia nada, solo que mitigaba un poco mi soledad, cometi un enorme error , pero ya me habia cansado de esperar, ya me habia cansado de no tener el apoyo de un hombre, me desepere y en mi deseo de formar un hogar, lo acepte, nunca estuve enamorada de el, nunca lo pude amar, lo unico que me ligo a el, fueron mis dos hijos.
Triste por Martin y por mi, ni hicimos nada por casarnos para que, cuando no hay amor, no es buena idea casarse.
Aunque es el padre de mis hijos, solo por ellos, vivimos juntos por varios años, gracias al amor de mis hijos que sostuvieron la relacion de sus padres porque si no hubiesen existido ellos, hacia mucho que cada quien habria continuado con su destino.
Un hombre que esta casado con el alcohol, que ama el vicio, ninguna mujer puede amar a alguien asi, por eso no fui feliz a su lado y tampoco el fue feliz, porque el decidio no ayudarse a si mismo.
En mi afan de ayudarle, le consegui terapia, doctores adecuados para su problema, asistimos a una Igelesia Cristiana, por un tiempo, todo con la finalidad de que el despertara de su profunda depresion y sacara a relucir su verdadera personalidad.
Pero el siguio, encerrado en su soledad interna y en su castigo a el mismo, en su propio abismo, aislado de Dios, nadie pudo ayudarlo, ni sus hijos, ni sus padres, familiares ni tapoco yo.
Los años que vivi a su lado fueron, años de tristeza y soledad, era absurdo tenia pareja pero parecia que estaba mas sola que nunca, me decia mi nuevo doctor, señora parece que traen siempre los guantes puestos, lista para el boxeo, relajese, no se estrese...
Asi era tenia una vida, llena insatisfaciones, donde constantemente discutiamos por todo, era una relacion totalmente enferma, donde no pude atesorar buenos recuerdos y me dolia ver sufrir tambien a mis niños.
Como me pudo pasar... algo asi... trataba de hacerme la fuerte y aguantar, me atrevi a no tomar en cuenta mi mente, desatendi mi cuerpo, no hacia caso a mi alma, deje de escuchar a mi corazon, encerre mis sentimientos bajo candado, trate de olvidar a mis emociones, no sentia mi espiritu, trate de olvidarme de mi misma para poder seguir al lado de Martin.
Entre mas me endurecia para poder soportar a una pareja como la que tenia, mas daño me hacia a mi misma sin darme cuenta, me engorde, descuide mi persona, me dolia la cabeza, me sentia cansada todo el tiempo, me enfermaba seguido de resfriado, mis defensas estaban en el suelo.
Mis hijos sufrian en silencio, sin saber lo que pasaba en realidad, mi amor por ellos era lo unico que brillaba, lo unico que me hacia levantarme por las mañanas y sostenerme de pie, para poder seguir respirando, ver sus caritas, sus ojos llenos de esperanza...
Por ellos valia la pena vivir, salir y trabajar, seguir aprendiendo, leer libros, ir al campo respirar aire fresco y disfrutar una tarde calurosa metidos en una alberca.
Por el amor a ellos, buscaba los puntos positivos de su padre, era un hombre trabajador, responzable con respecto a lo material, nos daba todo lo que podia economicamente y podiamos sobre llevarnos, aunque guardando distancia.
Dias de tormentas y soledad cronica, encontre al lado de una pareja a causa de mi propia desesperacion en el amor, estaba resignada a soportar por mis hijos, y a cargar mi cruz, el pastor de la Iglesia a donde asistiamos, me dijo usted no puede abandonarlo, si el se va es distinto pero usted debe permanecer a su lado.
Envejeci prematuramente, y aveces solo queria dormir, durante largas horas, estaba fastidiada, afortunadamente encontre un metodo la mayoria de fines de semana nos ibamos mis hijos y yo, al bosque, ahi aprendi a escuchar al viento, el sonido que hacen los pinos, parece que te cuentan secretos para ser feliz, aprovechaba para relajarme y sentia muy poquito a mi espiritu quien sentia un gran dolor por estar tan reprimido.
La belleza del paisaje, el lago en su calma, con sus musicales sonidos del agua, los sorprendidos venados, las veloces y graciosas ardillas, las nubes lentas y esplendorosas tan blancas, en el cielo azul vistoso, me perdia, en tanta maravilla de creacion y mi alma tenia calma, disfrutaba la risa de mis hijos.
Regresaba algo cargada de energia positiva, pues no me era suficiente por el tipo de vida que llevaba, al lado de Martin, en ese entonces no me daba cuenta, solo era una ayuda para seguir soportando...
Un dia me dijo mi doctor, el vacio que tiene usted, solo Jesucristo puede llenarlo, nadie mas... Me quede pensando, asi que tome mas seriamente la biblia, escuche predicas por television, trate de hacercarme mas a Dios, para poder llenar el vacio de mi alma.
Considere que era cuestion de tiempo aunque llevaba algunos años, pense que debia de pasar mas y mas meses para un dia llenar el vacio de mi ser.
Realmente necesitaba que un milagro ocurriera en mi vida para ayudarme y con ello salvar a mis hijos de tanta superficialidad...
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Cres en los milagros? Recibire ayuda? Llenare mi vacio? Continuara...
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